Después de catorce años de una vida difícil en un circo, el 12 de febrero de 2007, Zezinho llegó al Instituto Conservacionista Anami. Muy humanizado, siempre buscaba el contacto con el equipo, vocalizando para llamar la atención de quienes pasaban cerca.
Hoy en día prácticamente ignora a las personas. Vive con otros cinco chimpancés y ha elegido a María como su compañera. Los dos suelen ser vistos mostrando cariño y compañerismo.
Tiene una hamaca y mantas para pasar las noches, pero prefiere dormir en la hamaca de María, junto a ella. Zezinho es considerado un chimpancé tranquilo y muy afectuoso. Rara vez se pelea o se enfada con quienes están cerca. Es muy inteligente y sabe convivir en grupo; le gusta comer con calma, organizando los alimentos como si estuviera poniendo la mesa.