Lucy no tuvo una vida fácil. Cuando vivía en circos, tuvo varias crías, pero no pudo cuidar de ninguna, porque los bebés le eran quitados justo después del nacimiento.
En 2006, vivía en el circo/zoológico Beto Carrero, en Santa Catarina, y fue trasladada al Santuario. Llegó al Instituto embarazada y, después de algunas semanas, fue obligada a regresar al circo mediante una acción judicial. Con la reversión de la decisión, Lucy fue trasladada definitivamente al Santuario y allí, ya en el año 2007, llegó con su hijo menor, Noel, recién nacido.
A partir de este momento su vida cambió para siempre, principalmente por el hecho de poder criar a Noel. A pesar de algunas dificultades iniciales, Lucy se mostró, desde el principio, una madre ejemplar, dueña de una serenidad e inteligencia que son destacables en su personalidad.
En los primeros meses, no producía leche suficiente, y Noel necesitó suplementos y cuidados especiales del equipo veterinario. Lucy no solo entendió la situación, sino que también confió su hijo a los profesionales en los momentos necesarios, sabiendo que era lo mejor para él en ese momento.
Las dificultades pasaron, Lucy asumió perfectamente la maternidad y desde entonces vive con Noel, Yuri, que se convirtió en su «padre adoptivo’, y Lucas y Matheus, dos de sus hijos mayores que habían sido separados tras el nacimiento. Ella es la hembra dominante del grupo, una líder nata, protectora y pacificadora de conflictos.
Todos disfrutan de su compañía. Sus hijos la respetan y la obedecen, especialmente en los momentos de tensión dentro del grupo. Es muy inteligente, experimentada y tranquila, siempre que no la molesten; pero cuando eso sucede, sabe muy bien cómo imponer su autoridad.