Nació en un zoológico en Alemania y es híbrida de las especies de Borneo y Sumatra. Vivió durante 25 años alojada en un recinto precario sin condiciones para una vida digna en el zoológico, y además perdió al único compañero que tenía.
Cuando llegó al Santuario, en 2010, parecía muy asustada y desconfiada, tenía fobia a estar encerrada en un ambiente restringido. Un trauma que parecía irreversible.
Con mucha paciencia y dedicación, Katai fue aprendiendo a confiar en sus cuidadores y hoy despliega seguridad caminando en su recinto e interactuando con sus vecinos monos araña. Se implementaron técnicas de enriquecimiento para alejar la monotonía del cautiverio y estimular su locomoción.