Yoko y su sombrero: enriquecimiento ambiental, estimulación y bienestar
publicado en 20 Oct 2026

Yoko fue trasladado desde Colombia al Santuario de Grandes Primates de Sorocaba, en São Paulo, Brasil hace año y medio. En las últimas semanas, ha mostrado mucho interés en usar un sombrero, un objeto ofrecido por el equipo del Santuario como parte de la propuesta de enriquecimiento ambiental que se está trabajando con él.

El trabajo de enriquecimiento ambiental con Yoko fue planificado respetando sus preferencias, su historia de vida y su alto grado de humanización. Además de despertar su interés, el sombrero funciona como una forma de distracción y estimulación, permitiéndole explorar e interactuar con el ambiente de una manera que le agrada.

El uso de objetos similares a los utilizados por los seres humanos puede formar parte del enriquecimiento de primates bajo cuidado humano, especialmente cuando esos artículos tienen un significado o despiertan el interés de un individuo en particular. Después de todo, los chimpancés poseen capacidades cognitivas avanzadas, curiosidad y una gran habilidad para explorar y manipular objetos.

Lo más importante es entender que cada animal tiene su propia historia y sus preferencias. Por eso, un buen enriquecimiento ambiental no consiste solamente en ofrecer objetos, sino en observar las respuestas del animal y adaptar las actividades a sus necesidades, priorizando siempre su seguridad y su bienestar.

Un poco sobre la historia de Yoko

Yoko es un chimpancé mayor y muy especial, con un pasado marcado por el sufrimiento y el aislamiento. Cuando era pequeño, fue criado como animal de compañía. Años después, fue vendido a un circo, que terminó abandonándolo dentro de una camioneta en la frontera con Venezuela.

Tras ser rescatado, Yoko permaneció durante muchos años en un zoológico pequeño en Colombia, nuevamente aislado. Posteriormente, fue trasladado a un zoológico más grande que albergaba a otros chimpancés, pero continuó sin convivir con ellos. En uno de los intentos de acercamiento, sufrió una lesión grave y perdió parte del cartílago de la oreja.

Toda esta trayectoria dejó marcas profundas en Yoko. Su acercamiento a otros chimpancés es un proceso que requiere mucho cuidado. Es necesario respetar su tiempo, sus necesidades y los límites de cada individuo involucrado. Por eso, no sucede de la noche a la mañana; exige un acompañamiento constante, conocimiento del comportamiento de la especie y, sobre todo, paciencia.

Reconstruir vínculos sociales después de una vida marcada por el aislamiento es un gran desafío. Cada avance, por pequeño que parezca, representa un paso importante para brindarle a Yoko una vida con más posibilidades de interacción y bienestar.

Momentos de Yoko en el Santuario: https://youtu.be/xhQZI46Btpw

Imágenes y contenido por:
Camila Gentile, veterinaria del Santuario de Grandes Primates de Sorocaba
Leonardo Espindola, biólogo del Santuario de Grandes Primates de Sorocaba
Maria Fernanda Statkevicius, veterinaria del Santuario de Grandes Primates de Sorocaba
Meire Mi, fotógrafa y coordinadora del Santuario de Grandes Primates de Sorocaba

El llegó al Santuario tras una operación sin precedentes en la que participaron varias organizaciones que se movilizaron para hacer posible su traslado. Yoko era el único ejemplar de su especie en cautividad en Colombia.
Nacido en : 1986
Origen : Bioparque Ukumari (Colombia)
Santuario : Sorocaba, São Paulo/Brasil