Fue trasladada al Anami el 23 de enero de 2018, junto con Pweeke, su padre, y Punia, su madre. Muy tímida, siempre se escondía detrás de su madre y tardó mucho en confiar en el equipo. Ni siquiera se acercaba para recoger sus frutas favoritas. A veces comía los restos de sus padres porque tenía mucho miedo de acercarse a las bandejas. A menudo peleaba con Pweeke cuando quería quitarle algún alimento.
Con mucha paciencia y persistencia, Zuri perdió el miedo. Los conflictos disminuyeron cuando se dio cuenta de que la comida era abundante y que el equipo estaba allí para apoyarla. A Zuri le encanta subirse a las torres y quedarse cabeza abajo, sintiendo el sol y el viento que tanto le agradan. Es muy activa y juguetona. Su pelaje brilla como nunca.