Johny fue rechazado por su madre cuando nació. A los cinco meses fue acogido por la pareja Starostik, con quienes vivió en su casa hasta cumplir un año, ya que necesitaba cuidados especiales, como biberones cada dos horas. Al convivir tan estrechamente con él, se dieron cuenta de la importancia de proporcionarle un lugar adecuado para su desarrollo y garantizarle la oportunidad de convivir con otros chimpancés.
Esto despertó en la pareja una causa: la protección de los grandes símios que vivían en malas condiciones. A partir de ahí, fundaron el Instituto Conservacionista Anami y no tardaron en incorporarse al grupo otros chimpancés rescatados.
Johny vivió durante casi quince años en compañía de otros cinco chimpancés, descubriendo nuevas experiencias, especialmente con Caíque, con quien pasaba horas acicalándose y tomando el sol.
A los catorce años le diagnosticaron una cardiopatía congénita y necesitaba cuidados especiales. Desgraciadamente, no resistió mucho tiempo. Johny fue el comienzo de todo, de una lucha que nunca morirá.
Falleció el 29/11/2014.