Llegó a Anami en 2005 con un peso de solo 7,8 kg. Estaba muy delgado, desnutrido y asustado. Mientras vivía en el circo, Dino pasaba gran parte del día en una jaula oscura y muy pequeña, lo que impedía su desarrollo normal. Su musculatura estaba atrofiada y mostraba signos de raquitismo.
Antes de integrarlo al grupo de chimpancés en el Santuario, Dino pasó por sesiones de fisioterapia para fortalecer su musculatura y recibió una alimentación balanceada. Respondió muy bien al tratamiento y fue integrado con Lucas. Pronto nació una fuerte amistad. Hoy, Dino tiene mucha energía y es, sin duda, el chimpancé más activo del Santuario. Interactúa con todos los del grupo, manteniendo la monotonía muy lejos.